En las primeras dos semanas de febrero, la inflación de alimentos y bebidas volvió a encender señales de alerta y amenaza con sostener la presión sobre el índice general, luego de un enero en el que el rubro fue el principal motor del aumento mensual. La controversia escaló con la salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC, en un contexto en el que la administración de Javier Milei defiende la desinflación como uno de sus principales activos, pero enfrenta resistencias cuando el registro mensual no logra perforar el umbral del 2%. En paralelo, la estacionalidad del verano y el comportamiento dispar de frutas y verduras suman volatilidad a una canasta que impacta de modo directo en el consumo masivo y en la percepción social de la inflación, más allá del promedio general. Las mediciones de EcoGoubi ubican la inflación de alimentos de febrero en un rango de entre 2,6% y 2,8%, con señales de aceleración en la segunda semana. En su relevamiento, los precios de los alimentos “dentro del hogar” pasaron a mostrar mayor tensión, mientras que el consumo “fuera del hogar” corrió a un ritmo algo menor.
La inflación de alimentos en Argentina sigue en alza
En febrero, la inflación de alimentos en Argentina volvió a acelerarse, convirtiéndose en el principal factor de presión sobre el índice general de precios. Tras el fuerte aumento de enero, cuando los precios de alimentos y bebidas subieron un 4,7%, los expertos pronostican que este indicador se mantendrá elevado en febrero, amenazando los planes gubernamentales para combatir la inflación.